Diseñamos cada interacción para que tu cliente sienta que le importas — y que quiera contarle a otros.
Ver tu negocio con los ojos de tu cliente:
El problema que atacamos: La mayoría de los negocios solo ven los momentos obvios: la venta, la entrega, el soporte. Pero entre esos momentos hay decenas de interacciones invisibles que están generando fricción — o que podrían estar generando conexión.
Qué hacemos: Mapeamos cada punto de contacto que tu cliente tiene contigo — desde antes de conocerte hasta mucho después de comprarte. Los obvios y los que nadie está viendo. Identificamos dónde la experiencia sube, dónde baja, y dónde simplemente no existe.
Lo que descubres:
1.- Dónde estás perdiendo clientes sin saberlo.
2.-Qué momentos generan fricción innecesaria.
3.-Qué interacciones están siendo ignoradas que son oportunidades.
4.-Dónde ya estás haciendo las cosas bien que podrías hacer más.
Convertir transacciones en conexiones:
El problema que atacamos: Saber dónde hay problemas no es suficiente. La diferencia entre un negocio que retiene y uno que pierde clientes está en qué haces con esa información.
Qué hacemos: Diseñamos cómo transformar cada tipo de momento:
Momentos positivos → Hacerlos más memorables.
Momentos negativos → Convertirlos en oportunidades de cuidado.
Momentos ignorados → Activarlos para sorprender y conectar.
Momentos recurrentes (cumpleaños, primera compra, aniversarios) → Sistematizarlos
Lo que obtienes:
Ideas concretas priorizadas en tres niveles:
1.-Quick wins (implementables esta semana).
2.-Mejoras de mediano plazo (requieren algo de inversión).
3.-Ideas audaces (los "big swings" que te diferencian).
Que funcione sin que estés presente:
El problema que atacamos: Que la experiencia dependa de la suerte, no es buena estrategia. Si la experiencia depende de que tú o alguien específico esté ahí, no tienes un sistema — tienes suerte.
Qué hacemos:Creamos reglas claras y asignamos responsables:
"Cuando [X] pasa, hacemos [Y]."
Lo que obtienes:
Un sistema donde cada persona de tu equipo sabe exactamente qué hacer en cada momento — sin depender de su intuición o tu supervisión. La experiencia se vuelve consistente, repetible, y mejora con el tiempo.







